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October, 2006
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ESTE ES EL ESPACIO DE:
LUZ DE LUNA,EL DE ROSARIO.
ESPERO QUE OS GUSTE Y QUE SE
LO PASEN MUY BIEN.
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ROSARIO.

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Que canten los niños, que alcen la voz, que hagan al mundo escuchar, que unan sus voces y lleguen al sol, en ellos está la verdad. Que canten los niños que viven en paz y aquellos que sufren dolor, que canten por esos que no cantarán porque han apagado su voz.
Yo canto para que me dejen vivir. Yo canto para que sonría mamá. Yo canto porque sea el cielo azul. Y yo para que no me ensucien el mar. Yo canto para los que no tienen pan. Yo canto para que respeten la flor. Yo canto para que el mundo sea feliz. Yo canto para no escuchar el cañón.

 Yo canto para que sea verde el jardín. Y yo para que no me apaguen el sol. Yo canto por el que no sabe escribir. Y yo por el que escribe versos de amor. Yo canto para que se escuche mi voz. Y yo para ver si les hago pensar. Yo canto porque quiero un mundo feliz. Y yo por si alguien me quiere escuchar.
Que canten los niños, que alcen la voz, que hagan al mundo escuchar, que unan sus voces y lleguen al sol, en ellos está la verdad. Que canten los niños que viven en paz y aquellos que sufren dolor, que canten por esos que no cantarán porque han apagado su voz.
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A la rueda, rueda
de la caracola
duermen los cangrejos
y ríen las olas.

Los peces chiquitos,
juegan en la arena.
Se quedan dormidos
junto a las ballenas.

Los peces despiertan,
saltan por las rocas,
burbujas de risas,
hacen en el agua
sus palabras cortas.


Cantan, sueñan, bailan
y con sus manitas
mecen en sus cunas
a las estrellitas.
  

Al acuario-escuela,
van los pececitos.
Pompas de colores
entre sus libritos


a la rueda, rueda
vamos a soñar
que pronto, mamita,
nos vendrá a buscar.


ROSARIO. |
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En uno de mis multiples viajes, mientras tomaba un vaso de leche caliente en una tasca, el camarero me comento entre risitas que sólo habia una persona en el pueblo mas rara que yo (lo de la leche debió traumatizarle). Era un hombre pequeño de gafas, al que -segun la version del camarero- si se le ofrecia elegir entre dos monedas de diferente valor siempre elegia la menor. Para demostrarmelo, llamo al pequeñajo que estaba al fondo del bar, que a pesar de que llevaba ahi toda la mañana yo ni me habia dado cuenta, y le dio a elegir entre una moneda de 50 Cnt y una de dos euros. El hombrecillo, parecio dudar durante unos segundos, se guardo la de 50 Cnt y dando las gracias salio del bar entre las carcajadas de los parroquianos. A mi me dio bastante pena, por lo que sali detras de el para decirle: - La proxima vez que te den a elegir, escoje la moneda grande, ya que con ella podras comprar mas cosas que con la pequeña. El me miró de pies a cabeza, y sonriendo me contestó: -¿Durante cuanto tiempo seguiran ofreciendome dinero si siempre escojo la grande? | |
| PERIQUIN |
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Periquín tenía su linda casita junto al camino. Periquín era un conejito de blanco peluche, a quien le gustaba salir a tomar del sol junto al pozo que había muy cerca de su casita. Solía sentarse sobre el brocal del pozo y allí estiraba las orejitas, lleno de satisfacción. Qué bien se vivía en aquel rinconcito, donde nadie venía a perturbar la paz que disfrutaba Periquín!
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Pero un día apareció el Lobo ladrón, que venía derecho al pozo. Nuestro conejito se puso a temblar. Luego, se le ocurrió echar a correr y encerrarse en la casita antes de que llegara el enemigo: pero no tenía tiempo! Era necesario inventar algún ardid para engañar al ladrón, pues, de lo contrario, lo pasaría mal. Periquín sabía que el Lobo, si no encontraba dinero que quitar a sus víctimas, castigaba a éstas dándoles una gran paliza.
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Ya para entonces llegaba a su lado el Lobo ladrón y le apuntaba con su espantable trabuco, ordenándole: - Ponga las manos arriba señor conejo, y suelte ahora mismo la bolsa, si no quiere que le sople en las costillas con un bastón de nudos. - Ay, qué disgusto tengo, querido Lobo! -se lamentó Periquín, haciendo como que no había oído las amenazas del ladrón- Ay, mi jarrón de plata...! - De plata...? Qué dices? -inquirió el Lobo.

Sí amigo Lobo, de plata. Un jarrón de plata maciza, que lo menos que vale es un dineral. Me lo dejó en herencia mi abuela, y ya ves! Con mi jarrón era rico; pero ahora soy más pobre que las ratas. Se me ha caído al pozo y no puedo recuperarlo! Ay, infeliz de mí! -suspiraba el conejillo. - Estás seguro de que es de plata? De plata maciza? -preguntó, lleno de codicia, el ladrón - Como que pesaba veinte kilos! afirmó Periquín-. Veinte kilos de plata que están en el fondo del pozo y del que ya no lo podré sacar. - Pues mi querido amigo -exclamó alegremente el Lobo, que había tomado ya una decisión-, ese hermoso jarrón de plata va a ser para mí.
El Lobo, además de ser ladrón, era muy tonto y empezó a despojarse sus vestidos para estar más libre de movimientos. La ropa, los zapatos, el terrible trabuco, todo quedó depositado sobre el brocal del pozo. - Voy a buscar el jarrón- le dijo al conejito. Y metiéndose muy decidido en el cubo que, atado con una cuerda, servía para sacar agua del pozo, se dejó caer por el agujero.
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Poco después llegaba hasta el agua, y una voz subió hasta Periquín: - Conejito, ya he llegado! Vamos a ver dónde está ese tesoro. Te acuerdas hacia qué lado se ha caído? - Mira por la derecha -respondió Periquín, conteniendo la risa. - Ya estoy mirando pero no veo nada por aquí ... - Mira entonces por la izquierda -dijo el conejo, asomando por la boca del pozo y riendo a más y mejor.

Miro y remiro, pero no le encuentro... De que te ríes? -preguntó amoscado el Lobo. - Me río de ti, ladrón tonto, y de lo difícil que te va a ser salir de ahí. Éste será el castigo de tu codicia y maldad, ya que has de saber que no hay ningún jarrón de plata, ni siquiera de hojalata. Querías robarme; pero el robado vas a ser tú, porque me llevo tu ropa y el trabuco con el que atemorizabas a todos. Viniste por lana, pero has resultado trasquilado. Y, de esta suerte, el conejito ingenioso dejó castigado al Lobo ladrón, por su codicia y maldad.
ROSARIO. | | | |
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Un mosquito se acercó a un león y le dijo: " No te temo. Y además, no eres más fuerte que yo. Si crees
lo contrario, demuéstramelo... ¿ Que arañas con tus garras y muerdes con tus dientes ? ¡ Eso también lo hace una mujer defendiéndose de un ladrón ! Yo soy más fuerte que tú, y si quieres, ahora mismo te desafío a combate
Y haciendo sonar su zumbido, cayó el mosquito sobre
el león, picándole repetidamente alrededor de la nariz, donde no tiene pelo. El león empezó a arañarse con
sus propias garras, hasta que renunció al combate. El mosquito victorioso hizo sonar de nuevo su zumbido; y sin darse cuenta, de tanta alegría, fue a enredarse en una tela de araña. Al tiempo que era devorado por la araña, se lamentaba de que él, que luchaba contra los más poderosos venciéndolos, fuese a perecer a manos de un insignificante animal, la araña
No importa que tan grandes sean los éxitos en tu vida, cuida siempre que la dicha por haber obtenido uno de ellos, no lo arruine todo.

ROSARIO |
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